Conductas negativas. Educar sin castigos

¿Los castigos son útiles para corregir conductas negativas?

conductas negativasDesde que nuestros hijos son pequeñitos tendemos a castigar o amenazar con un castigo cuando aparecen conductas negativas, bien  porque se pueden dañar, o porque simplemente sus comportamientos no están bien y no queremos que se vuelvan a repetir. Pero, según crecen nuestros hijos observamos que el castigo no es un instrumento útil. Llega un momento que la aplicación de estos escarmientos no corrigen la conducta o actuación que los motivó. Por el contrario, el mal comportamiento se vuelve a repetir, o incluso, como reacción aparece una nueva conducta aún peor que la que motivó el castigo, que nos hace enfadar aún más. El niño percibe nuestra sanción con una gran frustración y en vez de modificar el comportamiento suele enfadarse y portarse peor. Lo que suele conducir a un castigo mayor. Como resultado el niño se sentirá sobrecastigado. Los castigos no serán efectivos, no aportarán ninguna enseñanza a nuestros hijos. Estos se han acostumbrado a que les dejemos sin nada y no sentirán que están perdiendo algo, pues desde hace tiempo sienten que ya no lo tienen. Cuántas veces habremos dicho o escuchado eso de: “¡Ya no se con qué castigar a este niño!” “Parece que todo le da igual”

conductas negativasLos especialistas en psicología infantil afirman que castigar de forma habitual a los niños, no es beneficioso. No solo no corrige los malos comportamientos, si no que los agravan, ya que influyen negativamente sobre la imagen que los niños tienen de si mismos. Lo que afectan sobre el desarrollo de su autoestima y, en consecuencia, sobre su comportamiento de forma contra productiva. Con el castigo les estamos aportando información negativa sobre su forma de comportarse, que acaban incorporando a la imagen que tienen sobre su persona, reproduciendo esta imagen que tienen de si mismos, mediante conductas asociadas a esas características negativas que acaban interiorizando como propias. De manera que el castigo constante, no sólo no corrige la conducta negativa si no, por el contrario, puede perpetuar este tipo de conductas.

Cómo corregir conductas negativas sin utilizar castigos

Los psicólogos infantiles afirman que es posible corregir conductas negativas o incorrectas sin tener que castigar a los niños. Para poder hacerlo es necesario: establecer metas, reforzar las conductas positivas y definir los límites, dando a conocer las consecuencias si éstos se superan.

Los niños deben saber en todo momento que esperamos de ellos. En eso consiste establecer las metas: recoger los juguetes, usar los cubiertos al comer, comer la comida que se les sirve en el plato, etc.

Cuando el niño alcance las metas se debe felicitar, es decir, reforzar esa conducta que ha permitido alcanzar la meta.
Finalmente, los niños deben conocer cuáles son los límites que no deben superar e informarles sobre cuales son las consecuencias si se superan dichos limites. Esas consecuencias no serán castigos. Por ejemplo: cuando jueguen deben recoger los juguetes que han sacado. Si no lo hicieran no les castigaríamos sin jugar mañana. Pero si le informaremos que si no recoge los juguetes que sacó para jugar hoy, mañana no los tendrá, no podrá jugar con esos juguetes. Si podrá jugar, pero no con los conductas negativasjuguetes que no guardó. Otro ejemplo sería: definir el tiempo de merienda y de juego y advertir que si no termina en ese tiempo, el tiempo de juego se verá reducido. No es que le castiguemos sin jugar si no merienda en 30 minutos, si no que el tiempo que utilice de más para merendar, se le restará del tiempo establecido para el juego. De esta manera, el niño, que probablemente quiera disfrutar del mayor tiempo posible para jugar, tratará de cambiar una conducta negativa (el alargar los tiempos de merienda) a una positiva (ajustar los tiempos de merienda a los periodos establecidos). De esta manera estaremos favoreciendo un aprendizaje que acabará instaurando una rutina, sin producir efectos dañinos sobre su autoestima.