Consejos a la hora de pasar de la cuna a la cama

cunas de bebeEl cambio de la cuna a la cama es una de las señales más claras de que el niño está creciendo y ganando independencia. Comunicación y adaptación son los pilares fundamentales en este proceso familiar.

En primer lugar, esta transición no debe ser inducida por los padres ya que es el propio pequeño quién dará las señales de que es hora de pasar a su cama, por ejemplo, si está incómodo por una cuestión de espacio o movimiento, empieza a trepar por los barrotes, o ya tiene hábitos de sueño estables. Para algunos padres el momento crucial es cuando la criatura comienza a ir sola al baño y necesita poder salir durante la noche del lugar donde duerme. Algunos niños realizan el cambio al año y medio, otros casi a los cuatro años. Lo importante es no forzarlo y respetar sus tiempos, debido a que no es poco común que algunos padres consideren la llegada de un hermanito el momento indicado, porque necesitan la cuna para el nuevo integrante. Con esto solo se logrará que el pequeño se sienta desplazado y celoso.

Lo siguiente que deben tener en cuenta los papás es cómo favorecer que su hijo se sienta seguro y tranquilo en su nuevo lugar. Las cunas de bebe tienen barrotes que actúan como límite físico, mientras que las camas no. Entonces lo ideal es que el niño realice actividades o juegos en la cama previamente a la transición, para que se vaya apropiando y adaptando a la misma. Además, se le debe comunicar que va a dejar su cuna para pasar a su cama porque está creciendo, y motivarlo como si se tratara de una fecha especial, que en definitiva, lo es. Es una buena estrategia darle participación a la criatura en el desarme de la cuna y conservar alguna manta, peluche o ropa con la que suele dormir cuando se prepare su cama.

Finalmente, conviene tomar una serie de precauciones para prevenir golpes o caídas, tal es el caso de elegir una cama baja, con opción de barandillas y con cabecera simple (sin barrotes), evitando las que tienen esquinas o formas puntiagudas.

Para algunos niños es más fácil el traspaso que para otros, incluso puede que el pequeño necesite volver a su cuna. Esto nunca debe ser visto como un fracaso, sino que significa que no está preparado y sólo precisa apoyo, tiempo y comprensión.