La importancia de la lactancia

La leche materna es la mejor para su bebé. Los beneficios de la lactancia materna van mucho más allá de la simple nutrición. La leche materna tiene sustancias que protegen a los niños de las enfermedades en sus primeros meses de vida.

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Hay incontables estudios que demuestran que dolencias como las infecciones de estómago o de oído, las afecciones en las vías respiratorias o los episodios de meningitis se manifiestan con mucha menor frecuencia en bebés que amamantan y, en cualquier caso, son siempre menos graves cuando suceden.

El principal factor inmunitario contenido en la leche materna es una sustancia denominada inmunoglobulina A (IgA) que está presente en grandes cantidades en el calostro, la primera leche que produce la madre. Decir también que las concentraciones de IgA bajan en la leche de la madre con el tiempo, pero igualmente es verdad que nunca desaparece.

La IgA parece haber sido diseñada de forma natural para los bebés. La IgA forma una especie de capa protectora que se asienta sobre las membranas y la mucosa de los intestinos, pero también en la nariz y en la garganta. Puntos clave para proteger de las infecciones. Aún más, la IgA está adaptada para proteger a los niños de virus y patógenos específicos.

Y por si fuera poco, se ha demostrado que la protección que ofrece esta fórmula natural de defensa del organismo va más allá del tiempo de lactancia. Los científicos no tienen muy claro cómo la leche materna reduce el riesgo, pero está constatado que la reducción del desarrollo de ciertos cánceres infantiles es mayor en niños que son amamantados. Lo que sí está muy claro es que los componentes naturales de la leche materna estimulan el sistema inmunitario de los bebés y los productos de lactancia hacen que dar el pecho sea muy natural.

Se sabe también que la leche materna impide el desarrollo de diabetes de los tipos 1 y 2 en los niños, que surjan complicaciones por inflamaciones intestinales o que se dispare el colesterol. Es un hecho, que los bebés que son prematuros que reciben leche materna tienen menos probabilidades de tener presiones altas cuando son adolescentes.

Por último, hay un beneficio de la leche materna que no se mide en proporciones químicas y es el del vínculo de las madres con sus hijos cuando los amamantan. Un vínculo psicológico y afectivo que va más allá y que tiene que ver con lo más hermoso, con el amor ¿Cómo se puede renunciar a éso?