Rabietas infantiles. Qué son y porqué se producen

Las rabietas infantiles son parte del crecimiento y la maduración de los niños

rabietas infantilesLas rabietas infantiles son estados de crisis y tensión muy desagradables para niños y adultos. Se trata de comportamientos desmesurados en los niños, provocados por su impaciencia y por el enfado que sienten ante la posibilidad de no obtener lo que quieren, en el momento que ellos desean.  Los motivos más habituales por los que suelen aparecer son: llamadas de atención, conseguir algo que quieren, probar su autonomía e independencia con la consiguiente frustración, si no alcanzan el objetivo que se han propuesto; impaciencia y celos. Las rabietas  infantiles se caracterizan por no tener mesura, pero por suerte, suelen durar poco tiempo. Aunque pueden ser de alta intensidad lo que genera gran malestar en los padres.

Primeras rabietas infantiles

Las primeras rabietas infantiles suelen aparecer alrededor de los 2 años y suelen ser frecuentes hasta los cuatro años de edad.  Según afirman los especialistas, las rabietas infantiles son estados normales y frecuentes que forman parte del proceso madurativo de los niños. En estas edades, las rabietas aparecen como consecuencia lógica ante la falta de habilidades cognitivas y de lenguaje en los niños como herramientas para enfrentarse y dar solución a los problemas que experimentan.

rabietas infantilesEntre los 18 meses y los 2 años las rabietas infantiles suelen originarse por la necesidad de comunicar algo que quieren o que precisan y que los padres no logramos entender o no queremos conceder y, por tanto, no satisfacemos como ellos desean. Por ejemplo, querer un determinado juguete o no querer comer un alimento concreto. A partir de esta edad, entre los 3 y los 4 años los niños ya son más autónomos y manejan mejor sus habilidades comunicativas. A la vez que son más conscientes de sus necesidades y deseos, mostrándose  por ello más convincentes en sus manifestaciones.  En estos casos, las rabietas infantiles suelen darse con más intensidad, con la intención de responder a una “lucha de poder” y de “reafirmación” cuando los adultos no accedemos en el modo y en el tiempo que ellos esperan. Podemos decir que la rabieta infantil aparece para ratificar sus pretensiones.

A partir de estas edades las rabietas suelen ir desapareciendo si las gestionamos bien. Para ello debemos detectar qué las provoca y comunicarnos con el niño, con mucha paciencia y buen humor para no caer en la tentación de ponernos a su altura. Hay técnicas para ello, consulta aquí algunos consejos

Atención a las rabietas infantiles tardías pueden enmascarar otro tipo de situaciones

Las rabietas infantiles tienden a desaparecer a partir de los 4 o 5 años de edad en la mayoría de los casos, pero no siempre es así. Nuestros hijos crecen y en algunos casos esta forma de actuar se mantiene en el tiempo, lo que suele ser muy frustrante para los padres.

rabietas infantilesDesde los 6 a los 9 años los niños ya han desarrollado las habilidades de lenguaje necesarias para expresar sus sentimientos y su desarrollo cognitivo debería permitirles gestionar su frustración y enojo sin aparecer una rabieta. Pero algunos niños se sienten muy abrumados por sus emociones y no todos desarrollan sus habilidades al mismo ritmo, también existen casos en los que los niños han aprendido que a través de este comportamiento resuelven el conflicto y no necesitan desarrollar otras herramientas.  En estos casos es conveniente que los padres detecten cual de estas causas pueden ser las que estén motivando la perpetuidad de las rabietas y actuar en consecuencia. A veces los niños necesitan ayuda y entrenamiento para aprender e interiorizar otros instrumentos para resolver sus conflictos internos.

Si a pesar de todo no logramos encontrar la solución y las rabietas continúan apareciendo sin mejoría deberíamos consultar con un especialista. A veces nuestros hijos tienen serias dificultades para controlar sus emociones y no se comportan como deberían hacerlo acorde a su edad. Bajo estos comportamientos pueden subyacer otro tipo de situaciones personales que pueden estar originando estos berrinches. Por ejemplo, tras estos comportamientos podríamos encontrar  trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), altas capacidades intelectuales (AACC), estados de ansiedad, dificultades de aprendizaje y dificultades sensoriales entre otras causas.