Mi niño come muy mal. No puede seguir así

Mi niño come muy mal. Tengo que cambiar esta situación

Mi niño come muy mal. Si la hora de la comida es un suplicio para ti. No paras de escuchar: “esto no me gusta”, “yo no quiero esto mami”, “nooooo, no lo voy a comer” con gritos y llantos. Y has decidido mi niño come muy malcambiar esta situación aunque no sabes cómo hacerlo. A tí te interesa leer este post. Aprende a enseñar a tu hijo a comer de todo, incluso aquellos alimentos que rechaza.

Si te sientes identificada al escuchar ” mi niño come muy mal ” No debes angustiarte, lo primero que debes saber es que es muy habitual que los peques se nieguen a probar algunos alimentos cuando empiezan a comer sólidos, especialmente,  la fruta, las verduras y el pescado. No te sientas frustrada. Es más habitual de lo que imaginas. Y lo segundo que debes tener en cuenta es que lograr que los peques se sienten a la mesa y aprendan a comer de todo es un proceso y depende de tu constancia y paciencia y de tus estrategias a seguir.

mi niño come muy malSi deseas dejar de identificarte con aquellas mamás que afirman ” mi hijo come muy mal ” debes poner remedio rápidamente.

Primero has de fijarte un objetivo: comer fruta, verdura, pescado, o el alimento que sea, en función del niño. Para ello, identifica con claridad los alimentos que rechaza y a continuación, planifica su introducción de forma pausada y controlada. Establece unos plazos. Se consciente de que tu hijo no va a pasar en una semana de no querer probar un alimento a dejar limpio el plato y valora y premia, emocionalmente, los logros alcanzados según los hayas planificado, por ejemplo: logros semanales.  Una vez que tengas esto claro has de diseñar tu estrategia con la implantación de distintas acciones. Para definir tu estrategia en primer lugar debes tener en cuenta vuestra situación personal y por tanto debes partir de una valoración previa. No inicies nada sin tener todo pensado y pronto dejarás de pensar ” mi niño come muy mal”

Valoración de la situación

Si has decidido terminar con esta situación y no ser una mamá más que piensa “mi niño come muy mal” debes partir de un análisis previo y considerar varios aspectos, especialmente, la edad del pequeño y su rutina en las comidas. No es igual un niño de 2 años que un niño de 6. Los expertos mi niño come muy malen nutrición aseguran que para evitar rechazos en los alimentos sólidos hay que introducirlos a edades tempranas, por tanto, cuanto antes los introduzcas mejor. Resulta más sencillo instaurar una alimentación completa en niños de 2 a 4 años que en niños más mayores. Pero no desistas. ¡Nunca es tarde! Probablemente requiera más paciencia, pero si perseveras obtendrás resultados positivos durante el proceso.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es la rutina que tiene el niño a la hora de comer. No es igual un niño que come a diario con su familia, que aquel que lo hace solo los fines de semana, ya que durante la semana acude a comedores escolares. En el segundo caso, deberías hablar con sus responsables a la hora de la comida, para saber cómo se comporta el niño en el comedor y si rechaza los mismos alimentos que en casa. E informarles que vas a iniciar este proceso de enseñanza-aprendizaje para que juntos hagáis posibles los logros.

Finalmente, y no por ello menos importante, identifica claramente los alimentos que rechaza tu hijo y planificar su introducción comenzando por aquellos que presentan menor nivel de rechazo.

Definir el objetivo

Como en todo proceso de aprendizaje pretendemos reconducir, cambiar o modificar dos dimensiones: la actitud y la conducta ante la comida, este es nuestro objetivo general. Y tenemos que trabajar sobre ambas dimensiones para conseguir buenos resultados. Si no mejoramos su actitud, no podremos cambiar su conducta y por tanto seguiremos diciendo “mi niño come muy mal”, porque no habremos instaurado un nuevo comportamiento.

Nuestros objetivos específicos serán: mejorar su actitud y conducta ante la fruta, la verdura o el pescado.

Identificar nuestras herramientas de trabajo

Nosotros te proponemos dos herramientas de trabajo: constancia e imitación.Si has decidido enseñar a tu hijo comer bien es fundamental que cuentes con estos dos instrumentos, si no, no conseguirás nada. Has de ser constante. Ningún niño que rechaza un alimento va a aceptar probar con buen agrado las viandas que prepares el primer día. Tardará en probarlo, igual dos días, una semana o más. No le regañes por no hacerlo, si no por el contrario, trata de buscar una motivación para que se anime a probar ese alimento. Se constante, diariamente has de introducir una nueva verdura, fruta o pescado. Y no sustituyas ese alimento por otro, no te rindas. Tu pequeño no morirá de hambre.

Trabaja la imitación. Si tú y el resto de los mi niño come muy malmiembros de la familia no coméis ese alimento, difícilmente lo comerá tu hijo. Para cambiar su actitud ante determinados alimentos es muy importante que des ejemplo con tu propia actitud y conducta.

Determina las acciones a seguir y prevé un plan de premios para los logros 

A continuación definimos algunas de las acciones específicas que te ayudarán a alcanzar los objetivos propuestos y a dejar de identificarte con aquellas mamás que aún afirman ” mi niño come muy mal ”

  • Introduce los alimentos que rechaza tu hijo poco a poco y trata de cocinarlos de distintas formas. La verdura puede cocinarse al vapor, rehogada, a la plancha, en tempura o en purés. Recuerda que al menos deben ingerir diariamente 200gr. La fruta puedes presentarla mezclada por colores o texturas diferentes y sería conveniente ingerir una o dos piezas de fruta diarias. Si se trata del pescado ten encuenta que tenemos una gran variedad de tipos y existen muchas recetas suculentas para su preparación. Lograr que tu hijo coma pescado 3 o 4 veces en semana sería perfecto.
  • Si tienes tiempo y ganas los especialistas en nutrición mi niño come muy malinfantil aconsejan decorar los platos para llamar la atención del comensal. La presentación del alimento es importante. En internet encontrarás muchas ideas de cómo presentar y decorar los platos infantiles. Además utilizar un cubierto y una vajilla especial para niños puede servir de gran ayuda, ya que resulta un buen estímulo.
  • Inicia la introducción en pequeñas cantidades, con la intención de poder premiar su actitud y conducta si logra terminar el plato, o come una parte del mismo. Las personas nos sentimos más motivadas a hacer algo cuando percibimos un menor grado de dificultad en la realización de la tarea. Por tanto, el pequeño mostrará mejor predisposición para hacer frente a un plato con una pequeña ración del alimento que no le gusta. Y procura acompañar ese alimento de otro que le guste. Por ejemplo pollo con verduras, arroz con pescado troceado o verduras, lasagna con verduras sustituyendo mi niño come muy mallas carnes por los pescados, añade atún a la pizza, lechuga y tomate a las hamburguesas o a los sándwiches. La pasta también permite ir añadiendo estos alimentos poco a poco y resulta un buen aliado.
  • La variedad es una acción que incrementa la atracción por un alimento. Cuando hablamos de variedad nos referimos tanto en su presentación, como en el modo de preparación y tipo de alimento de la misma categoría. Algunos expertos en alimentación infantil proponen utilizar menús cromáticos. Estos menús son de gran ayuda cuando los alimentos rechazados son la verdura y la fruta. Estos menús nos obligan a ir variando y resultan un atractivo más para los niños. Por ejemplo:
    • Lunes amarillo: maíz, pimiento amarillo, plátano.
    • Martes rojo: remolacha, tomate, manzana.
    • Miércoles naranja: zanahoria, naranja.
    • Jueves verde: guisantes, judías, kiwi.
    • Viernes morado: berenjena, lombarda, arándanos, moras.
    • Sábado blanco: coliflor, calabacín, pera y manzana pelada …etc.
  • Otra acción o medida que motiva a cambiar la actitud de mi niño come muy mallos pequeños ante la comida es hacerlos partícipes en la preparación del alimento. Te sorprenderá cómo les gusta y les motiva ¡Pruébalo!

Y, finalmente, pero no por ello menos importante, piensa de antemano cuales serán los estímulos y premios que vas a otorgar a tu pequeño para que alcance los objetivos previstos. Trata de prever premios no materiales. Cuando los planifiques se consciente que siempre han de cumplirse. Han de ser reales. No vale estar cansado o no tener tiempo para hacerlos realidad. Si fallamos aquí, él fallará también. Estos premios tienen la finalidad de motivar al pequeño a conseguir los objetivos específicos que hemos determinado. Pero a su vez han de desaparecer sin frustración cuando el objetivo general se haya alcanzado. Te damos algunos ejemplos que pueden servirte:mi niño come muy mal lo orgulloso que se va a sentir alguien de él, salir a pasear con la bicicleta, hacer juntos algo que le guste al niño. Te sorprendería saber lo que valorar los hijos jugar con sus padres. También puedes estimularle diciéndole lo grande que se va a hacer. Puedes medirle para que vaya viendo los cambios, o ponerle una camiseta que sabes que le va quedando pequeña y explicarle que eso se debe a que lleva una semana comiendo pescado. Piensa bien en ésto. Tú eres quien mejor conoce a tu hijo y sabes qué le puede motivar más. Pero recuerda, si los premios no están bien definidos pueden no cumplir su finalidad o pueden convertirse en un arma de doble filo.

Lleva a cabo este proceso de aprendizaje y coméntanos tus éxitos. Pronto dejarás de decir: mi niño come muy mal.

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