Normas y límites a bebés ¿Cuándo y Cómo empezar?

Normas y límites a bebés ¿cuándo empezar?

Normas y limites a bebés. Una de las preocupaciones más importantes de los padres es la educación de nuestros hijos y sabemos que esta tarea se inicia con la imposición de normas y límites. normas y límites a bebésLa dificultad radica en saber cuándo debemos empezar a establecer esos límites e inculcar a nuestros hijos dichas normas. Los especialistas recomiendan empezar a establecer normas y límites a bebés cuando comienzan a manifestar autonomía en los diferentes procesos que determinan las rutinas diarias: alimentación, aseo y sueño principalmente.

Desde muy pequeños nuestros hijos comienzan a comprender la negación. A edades tempranas su pensamiento es muy rudimentario, aún no disponen de un razonamiento deductivo, pero eso no impide que sepan que cosas no deben hacer, aunque no logren entender el porqué. Por tanto, no es extraño comenzar a imponer normas y limites a bebés desde que son pequeñitos. De hecho, la imposición de normas y limites en las rutinas reportará seguridad a nuestros hijos. Ayudará a los pequeños a conocer el mundo que les rodea. Las normas y los límites a bebés son una referencia que les ayuda a relacionarse con el mundo que están descubriendo y a integrarse reproduciendo patrones de conducta que favorecerán el aprendizaje posterior de comportamientos más complejos. Los padres debemos ser conscientes que las normas y límites no son un medio para controlar a nuestros hijos, sino para ayudarles a integrarse en la familia, en la guardería y, definitivamente, en la sociedad.

A partir de los 3 años los niños experimentan normas y límites a bebésgrandes cambios a nivel motor y del habla. Entienden perfectamente el sentido del NO y del YO. Este momento es una edad estupenda para afianzar las normas y límites a bebés. Antes de esta edad podemos iniciar la introducción de forma inconsciente, respetando las normas y límites de las rutinas. La hora a la que hay que dormir o el modo, la hora de comer, el lugar, los medios, todo ha de ser siempre igual. Si nosotros respetamos unos procesos, unos tiempos y unos medios en la relación al desarrollo de las rutinas básicas que tienen lugar en la vida de nuestros hijos, el bebé estará interiorizando unas normas que facilitarán después su aprendizaje.

Cómo inculcar normas y limites a bebés

Otra dificultad que nos encontramos es cómo inculcar normas y limites a bebés. A partir de los tres años de edad podemos empezar a trabajar su incorporación de forma consciente. Para ello es muy importante tener siempre presente la edad del niño, sus necesidades y sus derechos y recordar que no se trata de una imposición o castigo si no una forma de aprender conductas y comportamientos correctos que les ayuden a crecer y socializarse.

Para dar a conocer las normas y establecer los límites, debemos proporcionar a nuestros hijos mensajes breves y concretos, de manera que facilitemos su comprensión.

Siempre se aconseja utilizar frases positivas, para favorecer normas y límites a bebéssu cumplimiento, evitando que no sean entendidas como una imposición o un castigo.

Las normas y limites a bebés se deben trasmitir en un tono tranquilo y firme, para transmitirles certeza y seguridad, ayudando así al pequeño a entender que ese comportamiento es correcto y bueno para él.

Nunca ceder ante la posibilidad de no cumplir la norma. Hay que ser persistente y repetitivo con la norma que queremos instaurar y no proporcionar la opción de saltar ese límite o norma, si no, no podremos instaurarla.

A continuación, vamos a proporcionar un ejemplo con el que materializar el modo aconsejado para imponer normas o limites a bebés menores de tres años. Cuando empiezan a andar suelen tender a tocarlo todo. Cuando nuestro hijo se acerque a aquello que no debe tocar, decir un “NO” informa a nuestro informa a nuestro hijo que no debe tocarlo, aunque no conozca porqué no debe hacerlo, ni las consecuencias que puede tener el saltarse la norma. Nuestra papel no es explicarle porqué no debe tocarlo, sino conseguir que llegue el momento en que no toque aquello que le hemos dicho que no toque. La opción de quitar ese objeto de su alcance para que no lo toque no es la opción correcta. Si hacemos ésto, estaríamos dando un mensaje equívoco a nuestro hijo y le estaríamos permitiendo saltarse la norma que estamos intentando establecer. Tendremos que ser persistentes e insistir en decir “NO” cada vez que el pequeño tienda a tocar dicho objeto. De esta manera llegará el día que nuestro hijo haya aprendido que eso no se toca.

Un ejemplo para establecer una norma a partir de los tres años puede ser el hecho de lavarse las manos antes de ir a comer. En un principio usted tendrá que indicarle que esto se debe hacer siempre y deberá ayudarle a hacerlo. Si usted es constante, se sorprenderá al observar la rapidez con la que su hijo interiorizará esa norma. Y antes de que usted lo advierta, él irá solo a lavarse las manos antes de comer.